Pantallas y crianza: equilibrio, sin culpa
Las pantallas llegaron para quedarse. La pregunta no es prohibir o permitir, sino cómo acompañar su uso.
Dra. Cami Salas
Pediatra · Junio 2026 · 4 min de lectura
Pocas cosas generan tanta culpa hoy como las pantallas. Y entiendo por qué: la vida real es intensa, a veces necesitas veinte minutos para cocinar o respirar, y el celular salva. No te castigues por eso.
Al mismo tiempo, sabemos que en los primeros años el cerebro se construye sobre todo con vínculo, juego y lenguaje — cosas que pasan en el mundo físico, no en una pantalla.
Algunas referencias generales
- Antes de los 2 años, mientras menos pantalla, mejor; salvo videollamadas con la familia.
- Entre los 2 y 5, poco tiempo y siempre que se pueda, acompañado.
- Evitar pantallas en las comidas y la hora antes de dormir.
- Cuidar mucho más el contenido que el minuto exacto.
Ver juntos cambia todo. Si comentas lo que aparece, nombras, preguntas, esa misma pantalla se convierte en una instancia de lenguaje y vínculo.
Lo más importante: el ejemplo
Los niños aprenden mirándonos. Si nosotros estamos pegados al teléfono, el mensaje que reciben es ese. No se trata de ser perfectos —imposible— sino de cuidar momentos sin pantallas para todos: la mesa, el juego, el rato antes de dormir.
Más que una regla rígida, te invito a buscar un equilibrio que tu familia pueda sostener sin culpa.
Dra. Cami Salas
Pediatra cercana que se involucra de verdad con cada familia. Acompaña la crianza dentro y fuera de la consulta.