Resfrío: cuidados en casa
El resfrío común es una infección viral muy frecuente en niños. La mayoría de los resfríos mejora solo en unos 7 a 10 días, sin necesidad de remedios especiales. Tu rol en casa es simple: mantener a tu hijo cómodo, bien hidratado y descansado mientras su cuerpo se recupera. No existe un remedio que "corte" el resfrío; los antibióticos no sirven contra los virus y solo se usan si tu pediatra los indica por otra razón. Esta hoja es orientativa y educativa, un borrador que tu pediatra validará: no reemplaza una consulta médica. Ante cualquier duda, o si tu hijo no se ve bien, consulta. Si es un bebé menor de 3 meses, conviene consultar antes y con menos paciencia, porque en ellos un resfrío puede complicarse más rápido.
Lo más importante: hidratación y descanso
- Ofrece líquidos seguido y en poca cantidad: agua, leche materna o leche de fórmula según la edad.
- Si toma pecho, dale pecho más veces; es su mejor alimento y líquido.
- No fuerces la comida. Si come poco unos días, está bien mientras tome líquidos y haga pipí como siempre.
- Deja que duerma y descanse todo lo que necesite.
- Vigila que moje los pañales o vaya al baño como siempre: es señal de buena hidratación.
- Si notas que toma menos líquido, hace menos pipí o lo ves más decaído, no esperes: consulta.
Para la nariz tapada y los mocos
- Limpia la nariz con suero fisiológico (agua de mar) varias veces al día, sobre todo antes de comer y de dormir.
- En bebés, usa el aspirador nasal con suavidad después del suero, sin forzar.
- Eleva un poco la cabecera de la cuna o cama. Nunca pongas almohadas, cojines ni objetos blandos dentro de la cuna de un bebé, por el riesgo de asfixia.
- Acuesta siempre a los bebés boca arriba para dormir, también cuando están resfriados.
- Un ambiente con aire un poco húmedo puede ayudar; ventila la pieza a diario.
- Los mocos pueden ponerse espesos o amarillo-verdosos por unos días: por sí solo, esto no significa infección bacteriana ni que necesite antibióticos.
Para la fiebre y el malestar
- La fiebre es parte de la defensa del cuerpo; lo importante es cómo se ve tu hijo, no solo el número del termómetro.
- Vístelo con ropa liviana y mantén la pieza a una temperatura agradable.
- No uses paños con alcohol ni baños de agua fría para bajar la fiebre.
- Si está incómodo o con dolor, los medicamentos para la fiebre se usan solo según la indicación de tu pediatra, en la dosis que él te diga según el peso y la edad de tu hijo. Esta hoja no incluye dosis.
- Nunca des aspirina a un niño: se asocia a una complicación grave (síndrome de Reye).
- No uses medicamentos para la tos ni para el resfrío de venta libre en niños, salvo que tu pediatra lo indique; en los más pequeños pueden ser peligrosos.
- No mezcles remedios ni repitas dosis por tu cuenta; ante dudas con un medicamento, consulta antes de darlo.
Cuidados de la piel y el contagio
- Limpia la nariz con suavidad y aplica un poco de crema o vaselina si la piel se irrita.
- Lava las manos con frecuencia, las del niño y las tuyas.
- Enseña a toser y estornudar en el codo, no en la mano.
- Evita el humo de cigarro cerca del niño: empeora la tos y la congestión.
- Mientras esté resfriado, evita el contacto cercano con bebés muy pequeños, personas mayores o personas con enfermedades, porque el virus se contagia fácil.
Qué esperar en los próximos días
- Los síntomas suelen ser peores los primeros 2 a 3 días y luego mejoran de a poco.
- La tos puede durar 1 a 2 semanas, incluso cuando ya se siente mejor; si empeora o no cede, consulta.
- Puede estar más apegado, dormir peor o comer menos: suele ser normal y pasa.
- Si después de mejorar vuelve a empeorar, le aparece fiebre nueva o la tos se intensifica, conviene consultar.
- Si los síntomas se prolongan más de 10 días sin mejorar, consulta con tu pediatra.
Cuándo consultar o ir a urgencias
- Cualquier dificultad para respirar: respira rápido o agitado, se le hunden las costillas o el pecho, se le mueven mucho las fosas nasales, hace ruidos (silbidos o quejido) al respirar, o le cuesta hablar, comer o tomar pecho por la falta de aire. Ir a urgencias o llamar al SAMU 131.
- Color azulado o muy pálido o grisáceo en labios, cara, lengua o uñas: ir a urgencias o llamar al SAMU 131.
- Pausas en la respiración o respiración que se detiene por momentos (sobre todo en bebés): ir a urgencias o llamar al SAMU 131.
- Bebé menor de 3 meses con fiebre (temperatura de 38 °C o más): consultar de inmediato, sin esperar.
- Bebé menor de 3 meses que se ve decaído, no quiere comer, está muy irritable o muy dormido, aunque no tenga fiebre: consultar de inmediato.
- Fiebre que dura más de 3 días, que sube mucho, que cuesta controlar o que vuelve a aparecer después de haber bajado.
- Decaimiento importante: muy dormido, difícil de despertar, no reacciona como siempre, irritable que no se consuela, llanto débil o muy decaído.
- Signos de deshidratación: boca y lengua secas, llora sin lágrimas, pocos o ningún pañal mojado en 6 a 8 horas, orina escasa y oscura, ojos hundidos o, en bebés, la fontanela (mollera) hundida.
- No quiere o no puede tomar líquidos, o vomita todo lo que toma.
- Dolor de oído, secreción por el oído, dolor de garganta intenso, dolor al respirar, o tos que empeora en vez de mejorar.
- Convulsión (movimientos que no puede controlar, pérdida de conciencia), aunque sea breve: ir a urgencias o llamar al SAMU 131.
- Manchas o puntos rojos o morados en la piel que no desaparecen al presionarlos: ir a urgencias o llamar al SAMU 131.
- Rigidez de cuello, dolor de cabeza intenso, sensibilidad molesta a la luz o vómitos repetidos.
- Tu hijo se ve muy enfermo, no mejora, empeora, o cualquier signo que te asuste o no te deje tranquilo: ir a urgencias o llamar al SAMU 131.
- Ante cualquier duda, consulta con tu pediatra. Más vale preguntar: tú conoces a tu hijo mejor que nadie.
Material educativo de la Dra. Cami Salas, pendiente de validación. No reemplaza una consulta médica. Urgencias en Chile: SAMU 131. · dracamisalas.cl